[Anexo 1 de la Carta Abierta acerca de la Economía Digital]

Muchas de las más importantes políticas que podemos implementar son claras y concretas, en el sentido de que gozan de un apoyo generalizado entre la mayoría (no todos) de los economistas, legisladores y líderes de negocios. El consenso puede parecer inexistente en el clima político dividido y rencoroso de estos días, pero en realidad existen bastantes acuerdos en temas como educación, inmigración, comercio, emprendimiento, infraestructura e investigación básica. A pesar de estos acuerdos, sin embargo, aún no estamos realizando suficientes de las acciones correctas en estas áreas:

 

Educación. La historia económica de la primera era industrial ha sido descrita como una carrera entre la tecnología y la educación. Como Estados Unidos invirtió fuertemente en educación [comenzando en la década de 1820 con la innovación de la financiación pública de la educación primaria y luego añadiendo escuelas vocacionales, escuelas secundarias y becas universitarias como la ley GI] el resultado no sólo fue prosperidad, sino prosperidad compartida.  Pero durante las últimas décadas, el nivel educativo obtenido por la fuerza laboral norteamericana se ha estancado mientras que la demanda por talentos que complementen la explosión de las tecnologías digitales ha continuado su expansión. Más aún, las diferencias en el nivel educativo alcanzado según el ingreso económico se han acentuado.

 

Hoy necesitamos invertir más en educación [al menos 2 años de educación técnica, tecnológica o universitaria, más que el simple título de bachiller, debería ser la meta educativa mínima] y necesitamos atender la brecha creciente en las oportunidades educativas según ingresos. Pero no bastará con simplemente invertir más dinero en educación. Necesitamos rediseñar cómo proveemos la educación en todos los niveles usando el poder de las tecnologías digitales. Necesitamos reinventar la educación haciendo un mayor énfasis en las disciplinas STEM [ciencia, tecnología y matemáticas] y en las habilidades de programación de software. Necesitamos alejarnos del aprendizaje rutinario y en vez de ello desarrollar las habilidades característicamente humanas en campos como la creatividad y las relaciones interpersonales.

 

Infraestructura. Carreteras de clase mundial, aeropuertos y redes de comunicación son inversiones en el futuro y los cimientos de un crecimiento fuerte. Pero mucha de nuestra infraestructura está desactualizada y desmoronándose, y no estamos haciendo las inversiones adecuadas que requiere el siglo 21.

 

Emprendimiento. Los negocios jóvenes, en especial los de crecimiento rápido, son una de las principales fuentes de nuevos empleos. A pesar del boom en algunas áreas, el emprendimiento en general en Estados Unidos ha mostrado un declive lento pero constante durante más de una década. Estamos convencidos de que el emprendimiento puede ser impulsado mediante su activa educación y estímulo a través de múltiples canales, así como mediante la reducción de gravámenes como ciertas normas de concesión de autorizaciones laborales. Necesitamos crear más libertad para la innovación abriendo espacios que permitan que los emprendedores intenten hacer cosas que podrían fallar. Uno de los eventos determinantes en la historia de Estados Unidos fue la existencia de una vasta frontera donde las personas pudieron explorar nuevos enfoques.

 

Inmigración. Muchas de las personas más talentosas y ambiciosas del mundo quieren venir a los Estados Unidos para construir sus vidas y sus carreras, y la evidencia muestra claramente que las compañías fundadas por inmigrantes han sido grandes motores de generación de empleo. Y, sin embargo, nuestras políticas actuales en la materia son sumamente restrictivas y los procedimientos una pesadilla burocrática.

 

Comercio. Estados Unidos tiene una fuerte ventaja competitiva en los productos y servicios de alta tecnología. Los mercados para estos productos están creciendo rápidamente alrededor del mundo: en el futuro, la mayor parte del crecimiento en esta demanda no vendrá de Estados Unidos sino del resto del mundo. Los acuerdos comerciales que liberalizan el comercio transfronterizo de estos productos promoverán la competencia, el emprendimiento y los empleos de elevada cualificación, y crearán beneficios netos para la economía de Estados Unidos.

 

Investigación básica. Las empresas tienden a concentrarse en investigación aplicada en la que puedan capturar rápidamente las recompensas de sus esfuerzos. El gobierno tiene un rol que jugar en el apoyo del trabajo básico en etapas tempranas, donde las recompensas se distribuyen de manera más amplia. Muchas de las maravillas tecnológicas de hoy en día, como internet, los smartphones y los motores de búsqueda, tienen uno o más programas gubernamentales en las raíces de sus árboles genealógicos. A pesar de eso, y a pesar de la significativa evidencia del retorno social en la I+D básica, la inversión en investigación en etapa temprana en los Estados Unidos ha declinado como porcentaje del producto interno bruto.

 

Sencillamente no existe excusa para no hacer mejor las cosas respecto de los elementos contenidos en este manual de políticas básicas para la prosperidad. Mejorar nuestras políticas en estas áreas significará un crecimiento económico acelerado: más demanda para productos y servicios, más nuevas empresas surgiendo y contratando, y más rápido crecimiento de empleos y salarios para los trabajadores.

 

No estamos diciendo que un crecimiento económico más rápido, por sí solo, vaya a solucionar todos los desafíos que los trabajadores de Estados Unidos enfrentan en este tiempo de progreso tecnológico rápido y profundo. También deben considerarse cambios tributarios incluyendo mayores tasas marginales en los salarios más altos, expansiones en los subsidios laborales como el EITC, incrementos en el salario mínimo y una mayor supervisión en el lugar de trabajo, como las restricciones en prácticas erráticas de horarios laborales.

 

Lo que estamos diciendo es que el crecimiento acelerado con toda seguridad ayudará a los trabajadores tanto inmediatamente como en el largo plazo, y que existe un paquete de cambios en las políticas que seguramente impulsará el crecimiento. Implementar esas políticas debe ser la máxima prioridad económica de nuestro país.

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